miércoles, 6 de marzo de 2013

El sólido enigma

     
No es que te fijes en él a las primeras de cambio, aunque tarde o temprano y si cae además en jueves, acabas por coincidir. Y le echas un vistazo.

       Porte y apariencia. Conversación, gesto, risa. De la cabeza a los pies es desde el primer instante la más pura encarnación de una frase imperdonablemente sobreutilizada. "Es un buen tío."

       Sin embargo describirle de esta manera se convierte en una redundancia para cualquiera que le conozca por períodos de tiempo superiores a los 20 segundos. Es decir, no me malinterpreten, es un buen tío, claro. Pero semejante caracterización equivaldría a describir el Pacífico como "uh... grande y mojado". Cuando se trata de él la bonhomía adquiere la calidad de superpoder, una suerte de mimetismo social, de glamour cuando el glamour era el glamhair feérico. Una capacidad innata de integrarse en un grupo y convertirse en parte esencial de éste. 15 años y aún a día de hoy me pregunto cómo demonios lo hace.

       Pero luego las cosas se estancan ahí. Tal vez sólo es mi percepción desde fuera, pero esa adaptabilidad es a la vez cara al público y cruz a cuestas. Esa solidez, esa comodidad que inspira en los otros evita que se vea lo que hay detrás de ella, dándose por sentado y supuesto aquello de lo que no se tiene zorra idea.
  A lo largo de los años he oído cómo se le describe de varias maneras, siendo con diferencia la más acertada (a su manera) y de largo la más estúpida "generador de anécdotas." De todos los motivos por los que habría que mantenerle cerca, el de talismán para potenciales aventuras es el peor de todos los posibles. Al menos, cuando se le conoce.

       En mi caso ya no recuerdo qué fue lo que nos unió en un primer momento, aunque las películas, cómics y juegos de mesa tuvieron su papel en juntar a dos personas que en principio no tenían más en común que el frikismo que acompaña a la adolescencia magra en amores y plena en... (tos) acné. Pasaron los años, él se sacó el carnet de conducir y yo no, pero fue suficiente para instaurar la sacra tradición  de ir al cine echen lo que echen. Y en el ínterin, él habla a su peculiar manera, y yo le escucho e intento descifrar a este cubo de rubik humano. Algunas de las caras resueltas muestran a un tío inteligente, enamorado de lo que acabará siendo su trabajo. No es un ávido lector general, pero sí de aquello que le gusta. Posee un gusto cinéfilo algo dudoso que compensa con un paladar musical rayano en el gafapastismo hipster. Culturalmente más inquieto de lo que la mayoría imagina, leal incluso con aquellos que no se lo ganan tan a menudo como debieran. Metepatas impenitente y muchas veces pasota in extremis, aunque yo no sea el más indicado para reprochárselo. Poseedor de un hígado chapado en titanio, aniquilador imparable de quintos, sibarita en las comidas y con una mano casi sobrenatural para el almogrote.
Y por supuesto, buena gente.
 
      Hay bastante más, mucho más de hecho, pero de seguir describiéndole tendría que incluir uno de esos carteles de spoiler alert que tapizan las descripciones de las series que consume siempre, a razón de un capítulo por noche antes de dormir.

      Dejo a pie de página una canción. No es su canción favorita. Todos sabemos que ese lugar está reservado a  cierta flaca que describiría un Pau Donés en blanco y negro.
      El porqué de esta canción  lo dejo como otro acertijo, del que me huelo, sólo él y yo conocemos la respuesta.
     
     

viernes, 11 de enero de 2013

De campo y camino




Es una tarde mustia y desabrida 
de un invierno sin frutos, en la tierra 
estéril y raída 
donde la sombra de un centauro yerra. 
Por un camino en la árida llanura, 
entre álamos marchitos, 
a solas con su sombra y su locura 
va el loco, hablando a gritos. 
Lejos se ven sombríos estepares, 
colinas con malezas y cambrones, 
y ruinas de viejos encinares, 
coronando los agrios serrijones. 
El loco vocifera 
a solas con su sombra y su quimera. 
Es extraña y grotesta su figura; 
flaco, sucio, maltrecho y mal rapado, 
ojos de calentura 
iluminan su rostro demacrado. 
Huye de la ciudad... Pobres maldades, 
misérrimas virtudes y quehaceres 
de chulos aburridos, y ruindades 
de ociosos mercaderes. 
Por los campos de Dios el loco avanza. 
Tras la tierra esquelética y sequiza 
rojo de herrumbre y pardo de ceniza 
hay un sueño de lirio en lontananza. 
Huye de la ciudad. ¡El tedio urbano! 
¡carne triste y espíritu villano!. 
No fue por una trágica amargura 
esta alma errante desgajada y rota; 
purga un pecado ajeno: la cordura, 
la terrible cordura del idiota.

Campos de Castilla: Un loco 
Antonio Machado

viernes, 23 de noviembre de 2012

5 películas para acabar con el "sexo gris"



    Bueno parecía razonable pensar que el Hollywood reseco de ideas que nos toca vivir no tardaría en lanzarse a hacer su versión de 50 sombras de su p*t* madre y así ha sido. Los chats y foros arden ante miríadas de fans que postean a sus posibles favoritos para los distintos papeles. Hasta donde tengo entendido, Mat Bomer, Alex Pettyfer y Zac Effron encabezan las listas de candidatos a encarnar a Christian Grey dejando claro el percal que se gastan las Grey-adictas. Sea cual sea la decisión, mis condolencias al escogido porque va a tener que estar a la altura de cientos de millones de imaginaciones lascivas (aunque como lo consiga...)
     En fin que para seguir con el artículo anterior [5 libros para acabar con el "sexo gris"] y combatir esta plaga, ahora también en film, recomendamos 5 títulos cinematográficos con contenido erótico de calidad Gonzo.

¡OJO! He dicho ERÓTICO y no pornográfico. Pero si aún no ha quedado claro, dejemos que lo reafirme el hombre más sensual del universo conocido: Zapp Brannigan



1. Suavemente me mata, Joseph Fiennes & Heather Graham  Una historia de pasiones obsesivas con toques de thriller, como tantas otras. Sin embargo a pesar de su discutible calidad narrativa, se ha ganado su derecho a estar en esta lista por una escena en particular:



2. Nueve Semanas y media, Mickey Rourke & Kim Basinger  Al igual que en el caso anterior, la película trata sobre Elizabeth, una mujer fuerte e independiente que empieza una tórrida relación con John, un hombre al que apenas conoce. Pero las cosas no tardan en salirse de madre y los juegos sexuales de John son cada vez más parecidos a castigos de humillación y dominación... En resumen, sexo, guapos, guapas y un chile picante. Además cuenta con la mítica y ultra parodiada escena del striptease con Joe cocker cantando "You can leave your hat on". Extremadamente recomendable de ver, al menos si se está en compañía.



3. El último tango en París, Marlon Brando & María Schneider  Marlon Brando, María Schneider, Mantequilla: Boom. Esta obra maestra del género surgió de la fantasía sexual de su director Bernardo Bertolucci, de ver un día a una desconocida por la calle y f*ll*r sin que medie una sola palabra. Excitante (recibió una calificación de X en su estreno) y muy cruda, es de visión obligatoria.



4. Contra la pared, Birol Ünel & Sibel Kekilli  Una historia de amor que empieza al revés, protagonizada por un hombre alcohólico, maduro y sólo y una chica mucho más joven que se debate entre abandonar su represiva familia y no romper el corazón de su madre. Salvaje a veces, a veces divertida, y en líneas generales bastante triste. Una buena película, con su adecuada dosis de sexo.



5. El cartero siempre llama dos veces, Jack Nicholson & Jessica Lange  Sórdida y negra, tanto la película como la relación entre sus dos protagonistas: Un buscavidas sin escrúpulos y la atractiva esposa del dueño de un café de carretera. Después de verla, es posible no volver a comerse una barra de pan sin ser asaltado por las dudas sobre qué estarían amasando las manos del panadero...



NOTA AL PIE: Sé que se me quedan en el tintero muchísimas películas. Así que, si a mis lectores les parece bien, aceptaré sugerencias en los comentarios para hacer el Vol. II

martes, 20 de noviembre de 2012

5 libros para acabar con el "sexo gris"

   
      Actualmente parece imposible ser mujer y no leer o haber leído 50 sombras de Grey. Por todas partes me encuentro con amigas con dedos vendados que me hablan maravillas de esta trilogía, de lo erótico y excitante de la misma, de lo duras de las escenas sexuales, de las quejas del vecino de abajo por las repentinas goteras... Así que me he lanzado ávidamente sobre sus páginas para ver si es cierto lo que se dice de este tratado de la combustión espontánea.

   Crítica: Decepcionante en todos sus aspectos. Aburrida, predecible, y con unos personajes principales que son dos clichés con patas. Y entrepiernas, claro. Para hacerse una idea, estos libros son a la literatura erótica lo que los cigarrillos al tabaco. Un producto adulterado, edulcorado y empaquetado para el consumo rápido, pero con un índice de popularidad tan elevado que te obliga a autoconvencerte de que en realidad sí ha resultado ser todo lo que te esperabas para no quedarte fuera de onda (esta metáfora es aplicable también a los palitos de pescado, con los que el protagonista comparte muchas características). Quizás esta crítica cobre mucho más sentido si destapo que estas novelas empezaron a escribirse por la autora en foros de fans de Crepúsculo.
 
   Por eso, y si realmente gustan de este tipo de relatos, desde el Andén Hueco recomendamos 5 títulos que no sólo son excelentes libros desde el punto de vista literario, sino con un contenido sexual capaz de hacerte eyacular a través de las pupilas. Con el sello Gonzo de calidad erótica [Inventando relatos picantes desde 2002]


1. Crash, de J.G. Ballard  Nada que ver con la película homónima del 2004. Crash es una historia oscura sobre un escritor que tras tener un choque frontal en el que mata a otro conductor, se ve envuelto en un extraño y sórdido mundo de fetichistas de los accidentes de coche. Sexo, drogas, adulterio y parafilias de lo más retorcidas llenan el libro, escrito en 1973 en pleno apogeo de los psicotrópicos. Crash no es sólo explícitamente sexual, también es un descarnado análisis de la sociedad moderna, deshumanizada y enloquecida narrado de forma autobiográfica por el propio autor. Inolvidable además el personaje de Vaughan, un especialista de cine obsesionado con la idea de matarse junto a  Elizabeth Taylor. Te guste o no, Crash es un libro ante el que es imposible quedar indiferente.


2. La Imagen de la Bestia, de Philip José Farmer  Posiblemente uno de los libros más extraños que haya leído. La imagen de la Bestia lo tiene todo: Hombres lobo, vampiros, extraterrestres, un fantasma español y ninfomaníaco, películas Snuff, conspiraciones, bestialismo y en el centro de todo Herald Childe: detective de la policía de Los Ángeles. Un libro disparatado, barroco y plagado de humor negro. La imagen de la Bestia es lo que toda película porno aspira a ser: Un producto saturado de sexo salvaje y que, una vez terminado el onanismo, se sigue leyendo por lo extremadamente entretenido de su argumento.



3. La filosofía en el tocador, del Marqués de Sade  Qué mejor referencia para esta obra que estar escrita por el hombre que dio lugar al término "sadismo". A lo largo de sus páginas, varios personajes encabezados por el perverso Dolmancé y referidos a sí mismos como "Los Educadores" se dedicarán a corromper de toda forma posible a una joven adolescente llamada Eugenia, hasta el punto de terminar esta deleitándose con el asesinato y tortura de su propia madre. Intercalados con los episodios más depravados, La Filosofía en el Tocador aúna las ideas políticas, morales y religiosas del propio marqués, la mayoría expresadas por boca de Dolmancé. Aunque farragosas de leer, muchas de estas ideas resultan ser sorprendentemente  progresistas para la época (a fin de cuentas el Marqués de Sade era, en fin, marqués), y no escasean las exaltaciones al ateísmo, al republicanismo y en general a la destrucción de toda limitación y atadura moral. A mi parecer, 50 sombras de Grey es realmente la versión ultradescafeinada y para tontos de esta obra. Ejemplo claro lo encontramos en el argumento (la perversión de una joven virginal) y en los personajes principales: Dolmancé es un caballero poderoso, rico y extremadamente apuesto y Eugenia una adolescente pura e ingenua que acaba sometiéndose a cuanto degenerado acto sexual le proponen sus tutores. Yo personalmente me quedo con una reflexión de su protagonista "La mejor forma de practicar la sodomía es dejar que la receptora acumule varios días sin defecar, a fin de depositar la propia semilla en tan esponjosa superficie".


4. Escupiré sobre vuestra tumba, de Boris Vian  A los que, como a mí les guste la novela negra, éste les parecerá el mejor título de la lista. Una historia no muy larga sobre un hombre, Lee Anderson, que se traslada a una pequeña comunidad blanca y sureña de los Estados Unidos. Allí empezará a trabar amistad rápidamente con los adolescentes de la zona, amistad que no tardará en degenerar en orgías de sexo y drogas de toda clase. Sin embargo, hay algo en la postura de Lee, en sus hombros cargados, en su expresión torva, que no parece encajar. Y es que Lee oculta un secreto, y está muy, muy enfadado. Escrita por el francés Boris Vian en 1949, esta novela ultraviolenta y salvaje fue prohibida de forma inmediata en diversos países por ser considerada pornográfica e inmoral a lo que la editorial respondió sacando al mercado una versión censurada. Por fortuna unos años más tarde se reeditó el escrito original y hoy ya la podemos disfrutar tal y cómo la concibió su autor, con una pluma que destilaba bilis en lugar de tinta en cada letra. Lástima que a pesar de ser una obra magnífica, no inspirase una canción como hizo su genial "Lobo Hombre en París".


5. El amante de Lady Chatterley, de D.H. Lawrence  Si bien este no es precisamente uno de mis libros favoritos, me parece obligatorio incluirlo en esta lista. El amante de Lady Chatterley es sin lugar a dudas el padre de toda la literatura erótica actual, tanto en el lenguaje usado para describir las escenas como en el estilo narrativo de la propia obra. Esta novela narra la historia y encuentros de una mujer de la clase alta británica, casada para su desgracia con un potentado tetrapléjico, y su amante, un cantero de baja extracción social también casado. Dado lo detallado de las descripciones del sexo entre sus protagonistas, así como la inclusión de palabras consideradas tabú en aquella época, la novela publicada originalmente en Italia en 1928 fue prohibida en principio y luego reeditada tras los voraces recortes de la censura. De hecho en el Reino Unido no se publicaría el texto original y sin adulterar (conocido como la edición inexpurgada de Orioli) hasta 1960 y aún así la editorial Penguin se vería obligada a enfrentar un juicio por violar el acta de publicaciones obscenas de 1959. Puntos en contra es que quizás pueda resultar melosa en exceso y cursi a ratos. Puntos a favor, su novedoso trato del sexo no como algo pecaminoso o depravado, sino como un acto que no sólo nace de una necesidad física sino que integra (o debería integrar para su total satisfacción)  la mente de quienes lo practican. [Ocupa el puesto 39 en la lista del diario Le Monde de los 100 mejores títulos del S. XX]

martes, 16 de octubre de 2012

Nunquam Sicut Ceteri

   
       A pesar de que el tiempo le ha quitado claridad a la vista, cada noche C. se sienta en el borde de una cama a medio deshacer y la mira a través de los años con la luz del millar de soles que brillaban en su sonrisa. Cuando lo hace, recorre al mismo tiempo con la punta de los dedos las arrugas que enmarcan su cara. Cicatrices de batallas libradas en lo más íntimo de noches que duraron demasiado y fueron demasiado oscuras. Marcas aquellas que empezaron a grabarse en su piel el día en que ella tomó una decisión en la que la razón y las heridas pesaron más por vez primera que las palabras y los sueños regalados. 
Incluso ahora en que el devenir de la vida ha tendido puentes sobre muchas grietas, a C. le resulta difícil abarcar el coste que aquellos dos besos de despedida debieron suponer para ella.

     Mientras sus manos avanzan por los caminos que el dolor dibujó en su rostro, su cabeza desgrana los  pedazos de vida que se fueron cosiendo el uno en el alma del otro durante casi un lustro, como un viejo soldado recordando antiguas batallas. Es un ritual en el que sostiene ante sus ojos cada momento, lo examina con cuidado y lo deja de nuevo en su lugar siempre con la misma delicadeza, así sean tristezas o derrotas o alegrías o culpas. 

    A veces esto le toma  unos minutos y otras le lleva más tiempo porque su memoria ya no es lo que era. Sin embargo, el final de este extraño vía crucis personal siempre llega de la misma forma. Tumbándose por fin sobre la cama con el balance total de emociones emborronado en el centro de su ser. Allí donde siempre resulta, inmutable a cualquier variable, la gratitud. 

      Así pues señorita, gracias. Porque me aceptaste sin reservas aún cuando fuera tan hermético como un tupper en el vacío. Porque diste muchísimo y me dejaste que hiciera otro tanto. Por creerte mis palabras, que son todo lo que tengo.

     Ahora créeme si te digo que cada día me esfuerzo por curar algunas de las heridas que toda esta situación me ha dejado e intento reflejarte eso de alguna manera. Pero ayer me olvidé que las heridas escuecen mucho cuando se intentan curar con alcohol y entonces se aúlla y se aprietan los dientes y se dan taponazos a ciegas para calmar el picor. Y si alguien tiene la mala suerte de estar cerca se lleva un golpe, cruel, injustificado y sobre todo sin sentido. Ayer te di uno de esos golpes (a otros lectores, esto es una metáfora. De momento no me ha dado por ser un maltratador). Y lo siento muchísimo.

    A tu juicio, a tus ojos a miles de kilómetros de aquí dejo esta entrada. Lo hago sabiendo que de los dos, siempre fuiste la mejor persona y esperando que recuerdes, Señorita, que una vez escribí sobre un reencuentro. Que te hice un juramento que no pienso romper. Que no puedo olvidar que una vez me salvaste literalmente la vida. Que te quiero de la forma en que sea posible hacerlo y eso va más allá de las noches en blanco. Pero por encima de todas las cosas y antes de desbarrar por los telúricos cerros de Úbeda, que lo que empezó siendo único no debiera terminar como el resto, porque los clichés no existen entre dos personas que no son como los demás.

    Francamente, no estoy seguro de poder escribir algo más, porque no sé si sabré llegar hasta ti ahora. Pero sobre todo porque un montón de putas lágrimas me están empantanando el teclado. Dejo aquí dos posdatas musicales que no he parado de escuchar en los últimos meses, porque la verdad sea dicha, son muy bonitas.
 Pero sobre todo porque me las creo.

 Esta sí es una entrada para ti, Tamara. Siento ser un capullo más veces al día de las recomendadas por la OMS. Pero si aún estoy en disposición de pedir favores, entonces te pido que leas esto.

P.D: Marwan me sigue pareciendo una puta mierda. 

 

jueves, 19 de julio de 2012

El Cuentacuentos


Hace unos cuantos años, cuando yo era aún un churumbel que disfrutaba de lo que podía encontrar en su nariz, ponían por las tardes en Televisión Española esta magnífica serie. Aunque comenzó a emitirse en 1987, un año después de mi llegada a este mundo, la magia de las reposiciones nos permitió a unos cuantos disfrutar de ella aún si éramos demasiado jóvenes para entenderla del todo. Hace poco la redescubrí en Youtube por casualidad y se me pusieron los ojos como dos tomates por el puro hostión de tantos años de nostalgia. Así pues, qué menos que hacerle un hueco a esta joya aquí, justamente en el Andén Hueco.

 El Cuentacuentos es una serie de Jim Henson, el mítico creador de los teleñecos y Anthony Minghella, el escritor y director de maravillas como Cold Mountain, El Paciente Inglés y el Talento de Mr. Ripley. Y así, a través de la figura del cuentacuentos, un carismático y misterioso personaje (interpretado por el 2 veces nominado al Oscar, John Hurt), se presentan distintos cuentos antiguos provenientes de la tradición y el folklore de toda Europa.
  Aún contando con escaso presupuesto, el inconfundible estilo de las historias antiguas, los diálogos, la banda sonora y la estupenda narración del propio cuentacuentos  hacen que nos olvidemos completamente de las espadas de cartón y los diablillos de látex, y nos deje un gustito de lo más agridulce a morriña por aquellas fábulas de antes que nada tenían que ver con niños magos o vampiros.
La lástima es que tan sólo se realizó una temporada de 9 capítulos. Se intentó relanzar la serie con una segunda temporada unos años después en una versión con mitos griegos pero, aunque también buena, carecía del mismo encanto. Tras cuatro episodios sería cancelada y este entrañable y genial personaje no volvería jamás.


Desde luego, es una serie que va a ir directa a la carpeta de cosas con las que mis futuros hijos van a crecer, junto con el Hobbit y un látigo de siete colas (la disciplina es fundamental). Y es una pena que cosas con esta calidad narrativa no se hagan ya a nivel infantil. Y te miro a tí, Dora la Exploradora.




De verdad, merece la pena ser vista y más por todos aquellos que como yo disfrutan sobre todo y por encima de todas las cosas con el singular arte de contar cuentos. O con los perros parlantes (que lo hay).
Así pues, y sin más dilación os dejo con una de las mejores frases introductorias desde "Hace mucho tiempo en una galaxia muy lejana..."


"Cuando las gentes sabían de su pasado a través de los cuentos, explicaban su presente contándose cuentos y predecían su futuro con cuentos... El mejor lugar de la casa junto al fuego se le reservaba siempre al Cuentacuentos" 



Nota: Para las versiones en castellano id siguiendo la cuenta del Uploader MsQueenVasti.

jueves, 5 de julio de 2012

El precio de lo correcto



Hace poco más de un mes fallecía a los 73 años la fotógrafa y periodista freelance Mary Beith. No hay mucho de significativo en la vida de esta británica especializada en cultura gaélica y sin embargo, en 1974 publicaría una de los fotos más impactantes en la historia de las portadas nacionales del pasado siglo. Como podréis ver, en ella se ven a una serie de Beagles sujetos a un extraño dispositivo frankensteiniano y forzados a respirar a través de unas mascarillas repletas de tubos y émbolos. La foto se titula (muy acertadamente) "The Smoking Beagles" esto es, los Beagles fumadores.




La historia detrás de la foto:
     En Verano de 1975, Mary Beith, trabajaba de forma independiente para el diario The People. Su redactora jefe le encargó que se infiltrase en los laboratorios de la compañía ICI (Imperial Chemicals Industries) para realizar una investigación que corroborase una serie de rumores iniciados unos años antes, sobre el trato cruel dado a los animales usados en investigación.
     Durante 7 días, mrs. Beith se hizo pasar por una trabajadora en pruebas en los laboratorios de la localidad de Macclesfield. Y aunque hubo de sacar las fotos dos veces (en la primera puso los dedazos en el objetivo), antes de terminar esa semana se estaría presentando en la redacción con la mítica instantánea.
      El artículo que acompañaba la imagen revelaba que aquellos perros estaban obligados a aspirar el humo equivalente a 30 cigarrillos diarios para investigar los efectos del tabaco en el organismo.
      La foto sería portada en la tirada nacional, y desencadenaría toda clase de polémicas en el país, incluyendo revueltas protagonizadas por diversos colectivos en defensa de los derechos de los animales.


La polémica:
     El crédito a los rumores que darían lugar a esta investigación  estaba bien  fundamentado. En 1971, el patólogo americano Oscar Auerbach había publicado una investigación basada en estudios en los que obligó a un total de 86 perros Beagle traqueotomizados a inhalar mediante un tubo entre 6 y 12 cigarrillos sin filtro al día. De los 86 perros utilizados, aproximadamente 20 llegarían a desarrollar cáncer de pulmón, 19 de ellos morirían antes del término de la investigación, y el vigésimo sería sacrificado poco después.
    Esta investigación fue una de las primeras en aportar datos fehacientes, científicamente válidos y de gran importancia sobre los efectos nocivos del tabaco en el organismo. Y también es uno de los ejemplos más flagrantes de la crueldad en el uso de animales en investigación.

 Como Dr. Gonzo que soy, he estado familiarizado con el trato dado a los animales en laboratorios e incluso he estado presente durante las perfusiones en ratones para muestras, que consisten en la sustitución de la sangre del ratón por un fluido fijador mientras aún vive, para posteriormente viviseccionarlo. El animal, eso sí, permanece anestesiado.

  Con esto quiero decir que no soy personalmente ajeno a las burradas llevadas a cabo con toda clase de criaturas en nombre de la ciencia y mentiría si dijera que es plato de mi gusto. Sin embargo, los datos obtenidos a partir de este tipo de investigaciones no dejan de ser de una importancia capital para el progreso científico, sobre todo en los campos de la biomedicina y la farmacología.

Por ello me gustaría suscitar un pequeño debate entre aquellos de mis lectores que todavía estén por ahí sobre el uso y necesidad de los animales en las investigaciones médicas y farmacéuticas. Así que...

 ¿A favor - En contra?