viernes, 27 de noviembre de 2009

Empezar por el final


Con motivo del concurso de relatos cortos del distrito de Latina de Madrid, estoy intentando escribir una historia con opciones a quedar finalista. No ya a ganar, que eso sería harto complicado et cansino, máxime cuando no estoy muy seguro de poder hacerlo. El caso es que buscando alguna idea entre apuntes viejos, encontré este final que escribí hace unos años. Y he pensado que si gusta, podría tomarlo desde aquí y darle una historia completa. En  cualquier caso, agradezco cualquier comentario al respecto. Y como siempre, le pongo banda sonora por aquello del ambiente.

O.S.T. Pink Floyd - Shine on you crazy diamond


 (…)Se sentó en una pila de bloques de cemento y miró hacia arriba ignorando el dolor. Las grúas creaban un entramado de gruesas líneas que apenas le dejaba ver el cielo. “Igual que putos barrotes.” Se habría reído si no hubiese tenido el pulmón perforado. En su lugar, un espasmo le sacudió todo el cuerpo haciéndole tirar su cigarrillo al suelo. Rebuscó entre sus bolsillos. No quedaban y no le sorprendió. Un frío que nada tenía que ver con el viento cortante del lugar redujo sus movimientos a un leve temblor que aceleró la caída de las gotas de sangre al suelo. Ya había un pequeño charco.
 N. se fue reclinando hasta quedar tumbado conforme el día empezaba a despuntar. Jamás había estado tan cansado y no podía recordar un solo momento en que no quisiera cerrar los ojos y dormir. El temblor fue parando pero no cerró los ojos. Estaba decidido a no hacerlo.

Al fin y al cabo, aquel amanecer iba a durar el resto de su vida.


 

sábado, 21 de noviembre de 2009

De lo que pudo ser y se quedó ahí....

 Hace un par de años, me puse de acuerdo con un amigo para escribir y editar un libro cómico de autoayuda para universitarios. La idea nació con un examen bajo el brazo, en el contexto de una intensa jornada de estudio. Esto es, se nos ocurrió a las 4 de la mañana en una biblioteca, borrachos de apuntes y ecuaciones para medir el comportamiento predador de una población. Durante un tiempo tonteamos con ella, hicimos planes de futuro, progamamos los capítulos e incluso creímos poder ofrecérsela a un editor profesional para ver la posibilidad de revisar y publicar el libro. Lamentablemente fuimos unos padres negligentes y dejamos morir a nuestro pequeño proyecto de pasotismo. Hace poco haciendo limpieza entre algunos documentos encontré la única cosa que se realizó del libro, un prólogo que escribí una tarde de verano, cuando aún soñaba con hacerme rico:
   Estimado lector, antes de embarcarte en esta fascinante aventura de autodescubrimiento y orientación, de la mano de tus humildes servidores que a modo de Virgilios te guiarán por este Infierno llamado Universidad, debemos hacer una serie de recomendaciones:
1.    Si eres de esos afortunados que sacan su carrera año por año, mejor regala este libro a alguien que pueda necesitarlo.
2.    Si estás estudiando una carrera de magisterio, de cualquier clase, vende este libro, porque nada de lo que hagamos mejorará tu futuro o educación. Así al menos te sacas un dinerillo (que te hará falta).
3.    Si estás cursando medicina ¡Estudia y déjate de libros de autoayuda, so c*rdo! ¡La salud de mis futuros hijos está en tus manos!
4.    Si estás estudiando sociología, dudamos que seas capaz de leer, no ya de entender palabras esdrújulas, por lo que mejor prende este libro en alguna “manifa” en contra de los transgénicos o de los pingüinos en el Amazonas, o bien átale una cuerda al extremo y conviértelo en una carioca, que queda de lo más original y alternativo.
5.    Si perteneces a cualquiera de las otras e innumerables posibilidades que oferta nuestro rico y variado sistema educativo, píllate un café, o mejor, un Red Bull y PRESTA ATENCIÓN, lo que leerás a continuación puede salvarte la vida.
Así pues, comencemos.


Por cierto, el libro se llamaba:  ¡NO HAY COJONES!  MANUAL DE SUPERVIVENCIA UNIVERSITARIA

viernes, 20 de noviembre de 2009

Por una canción: Everyday - Carly Comando



   O.S.T. Everyday - Carly Comando

  Eduard miró hacia arriba. Todo. Frente a sus ojos se aglomeraron más de mil siglos de luz y vacío. Miles de millones de motas de polvo tan brillantes, tan increíblemente hermosas y preciadas que no existirían lágrimas suficientes para llorar la pérdida de tan sólo una de ellas. El tiempo dejó de fluir y se abrió a sus pies como un gran abanico.  Cada parpadeo generó nuevos caminos entre los sucesos que alguna vez habían ocurrido, que ocurrían o que estaban por ocurrir. El eterno "Por qué" humano abandonó su cabeza ante la inmensa certidumbre de lo infinito. Eduard ya no era Eduard. Un escalofrío le acarició lo que había sido su espalda y sintió una imperiosa necesidad.
Movió la mano.
Y todo cuanto nunca pudo ser, fue. 



Nota: Con este post inauguro una sección de microrrelatos que me ha dado por escribir al oír una canción.



lunes, 16 de noviembre de 2009

Del nuevo refranero español:


"Todo pedo es bueno, menos el ajeno"


Del refranero castellano "Las beldades que se habrán de mostrar en luenga befa
a la nuestra lengua." De Gonzo de Medinaceli.

martes, 22 de septiembre de 2009

Sublime Grasa (Amazing grease)


Desde que Morgan Spurlock (creador del polémico documental Super Size Me) destapara ante los ojos del mundo lo que muchos ya sospechábamos, que U.S.A es un país gordaco, me dediqué a indagar por la web todo cuanto pude acerca de los auténticos hábitos alimenticios de la primera potencia mundial. Ya se sabe, hay gente que lee o monta en monociclo. Yo miro fotos de gordos. Ejem.
Durante un tiempo revisé las páginas oficiales de sitios como McDonald´s, Dunkin´ Donuts, Krispy Kream, Hershey´s, ... Encontrando en todas más o menos lo mismo y advirtiendo (con bastante deleite) que desde la emisión a nivel mundial de S.S.M todas incluían la información nutricional de sus productos, así como programas de educación dietética infantil. Al menos ahora se permiten un poquito de hipocresía que siempre queda mejor que la anterior actitud melasudatodista. En cualquier caso, nada nuevo. Por otra parte, no podía juzgar las tragaderas de América mirando sólo en los envoltorios grasientos de sus metafóricas papeleras. Así que seguí buscando. Con el tiempo, lo único concreto que acabé sacando en claro eran unas raciones anormalmente grandes y una predilección por la ternera, lo que era normal en un país con tamaña industria ganadera.
Pero una fría mañana de Marzo me di de bruces con el jodido gran filón. El lugar que encumbraría a las barras y estrellas al Olimpo de lo ternesco y lo graso.
La página web oficial de la Feria del Estado de Texas.
¿Conocen ese capítulo de los Simpson en que Moe monta un restaurante familiar y fríe una elegante bandeja repleta de viandas mientras recita "frito es Moechísimo más rico"? capítulo 4, 7ª temporada . Bien, pues no exageraba. La oferta culinaria de la feria se caracteriza por que todo, TODO, está frito. Y hablo de cosas como Coca -Cola frita, masa para galletas frita, melocotones con nata fritos, macarrones con queso reducidos a pasta y fritos, y un largo y calórico etcétera de rocambolescas creaciones que de seguro pueblan las pesadillas de Ferrán Adriá. Si Mary Shelley hubiese sido tejana, su Dr. Frankenstein habría enarbolado una freidora en una tormenta al grito de " Está frito, FRITOOOO!!!!"
De entre todas ellas hubo una que... bueno que se pasó. No diré más al respecto.
Aquí adjunto la descripción traducida literalmente de este... plato.

MANTEQUILLA FRITA: 100% pura mantequilla, batida hasta quedar ligera y cremosa y endulzada con una serie de saborizantes de nuestra elección. Esta tantálica mezcla se envuelve en una masa especial y se fríe rápidamente. Ganador del Big Tex Choice Award al postre más creativo ( anda que...)

Casi puedes notar como se van obstruyendo las venas al leerlo. En fin ya se sabe "Todo es más grande en Texas" e imagino que los culos no son una excepción. Bon Apetit.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Y aquí vamos de nuevo

Señoras, señores, caballeros y varios. Vuelvo otra vez a las arenas del ciberespacio después de un verano tan bueno como corto. Y aunque fue un tanto escaso en fiestas de pueblo calimocheando con la muchachada y en aquellos manjares que las santas manos de mi abuela preparan con amor, cariño y manteca, traspasé el umbral de mi casa más gordo y cirrósico de lo que lo dejé. Y más sabio también, que la experiencia curte la mente y el alma, amén del hígado.
He aquí algunas de las perlas de sabiduría que este verano me ha dejado, como hermoso chapapote arrivado a la playa de mi ser. He dicho.
1- Desconfía de los bares vascos de lesbianas. Son todo color y buen rollo hasta que constatan que eres un tío (un vistazo a la clientela habitual te servirá para saber el tiempo a tardar). En ese momento has de vigilar que no te escupan en el patxarán. O ya puestos, en la cara.
2- Desconfía de los periodistas argentinos desdentados que venden compresas con la cara de Carrero Blanco a las 2 de la madrugada.
3-Desconfía de los pueblos franceses con alarmas antiespañoles y granjeros furibundos que crían yaks fornicantes.
4- Desconfía de las cabras con tos de viejuna. Esperarán a que pases cerca de ellas en mitad de la noche, para saltar a tu espalda y toser como una octogenaria moribunda. Las muy ladinas.
5- Desconfía de las bar-woman bilbaínas de los Eroski. Para entender este consejo adjunto un trozo de la conversación que me llevó a escribirlo:
- Buenas. ¿Este bocadillo es de cangrejo?
- No (mirada hosca, mandíbula apretada) es karramarro. Tenemos, tortilla, jamón, karramarro y ajetes tiernos.
- Ah, gracias. ¿Y el karramarro qué es?
- Cangrejo.

6- Confía en las chicas de los puntos de información asturianos. Si dicen que con la niebla no se verá nada, es que no vas a ver NADA.
7- Desconfía de los rollos de papel higiénico en el monte. A pesar de su aparentemente interminable suministro de trozos, se acaban en el momento más inoportuno.
8- Confía en el alcohol para lavarte las manos si no has leído el punto 7.
9- Desconfía de la empresa de alquiler de coche autoamigo, porque te la clavan doblá. (Esta va en serio.)
10- Y por último, confía en tus compañeros de viaje. Son un hatajo de huevones, cabezotas, malolientes, indecisos y chulos bastardos que sólo te regalarán su olor de pies al llegar la noche. Pero, la verdad, es que no los hay mejores ni más suaves.

Y ya está, eso es todo. Feliz retorno al laboro a aquellos que me lean y un abrazo para el hombre sin hartura, que todavía se halla retozando entre montañas en el suelo patrio.

Y para la del Eroski: Olé tus barrabilak.

domingo, 12 de julio de 2009

La fábula del misántropo, el músico y el tío suave - I


I : El encuentro.

Hace mucho, mucho tiempo, en un lugar como este si éste fuera distinto, se encontraron tres hombres en el cruce polvoriento de un polvoriento camino. A primera vista parecían tres hombres iguales. Tres hombres sucios, cansados y hambrientos. Sin duda, tres hombres sólos. Aunque a medida que se acercaban unos a otros se fueron dando cuenta de que no podían ser más diferentes. El primero, el que se acercaba por el Norte, era alto y desgarbado, con el pelo del color de la arena y los ojos del color del mar. Caminaba balanceando los brazos y las piernas como si estos fueran a su aire, mientras su cabizbaja cabeza parecía encargarse de asuntos que no estaban ni siquiera en el mismo universo que el resto de su cuerpo.
El segundo, que se acercaba por el Este, era bajo y robusto, con el pelo oscuro y enredado y los ojos verdes como la hiedra que crece entre las piedras de los viejos castillos. Caminaba a zancadas cortas, con el cuerpo un poco inclinado por el peso de un extraño instrumento repleto de cuerdas y teclas que cargaba a su espalda, y silbaba entre dientes sin llegar a cerrar del todo la boca.
El tercero no se acercaba por ningún lado, pues llevaba un rato parado en el centro del cruce. No era ni tan alto como el hombre alto, ni tan bajo como el hombre bajo y su pelo y sus ojos eran del mismo color que la tierra que le rodeaba por todas partes. Dado que estaba parado, no caminaba de ninguna forma en absoluto, pero daba la impresión de que, de hacerlo, lo haría definitivamente de forma suave. Sonreía.