jueves, 5 de noviembre de 2009

Papá, este año me pido un bukakke



  
  O.S.T. Benny Benassi - Who´s your daddy 

 Cuando mi narcotizado alter-ego me pidió que escribiese un artículo rompedor y llamativo, pensé en seguir su primera recomendación e investigar el rumor que afirma que la figura de Don PimPón ha sido clave en el desarrollo de la pederastia actual. Sin embargo al poco de empezar mis pesquisas, caí en la cuenta de lo sórdido, ofensivo y por encima de todo poco sorprendente que sería esta noticia. Destrozando por completo lo investigado (todo un folio a doble espacio), cambié mi enfoque hacia una de las figuras trágicas más desgraciadas y extrañamente menos valoradas de nuestra época:

Los Padres de las Porno-Stars.

Afortunadamente, y como la mayoría de los ciudan@s del primer mundo, llevaba un tiempo indagando este mundillo (principalmente las madrugadas de algunos viernes), así que la mitad de mi trabajo estaba hecho. Sin embargo, y como ante todo soy un profesional, me metí de lleno a empaparme de todo lo que el porno estuviese dispuesto a ofrecerme.
En primer lugar me planteé algunas preguntas "¿oye, cómo sería la vida de esa tía antes de tener eso ahí metido?", o, "Supongo que esa chica debió de... espera, ¿le entró todo eso?, jod... debió de tener una infacia o algo." Y efectivamente, olisqueando entre los detritus de este submundo, descubrí que la mayoría de las chicas que se dedicaban a esto del folgar ante las cámaras habían salido de un vientre materno. Y no, como se rumoreaba, por generación espontánea entre los restos de implantes mamarios de alguna clínica ilegal en Tijuana.
Notaba que tenía algo gordo entre las manos.
El siguiente paso en la cadena de deducciones me llevó a pensar que si tenían madre ¡habrían de tener padre! Bien, tal vez eso fuera evidente en apariencia, pero algo no cuadraba. ¿Cómo era posible que cualquier figura paterna pudiese tolerar semejante despropósito en la carne de su carne? ¿Acaso no le había regalado su primera bicicleta, su primer sujetador? ¿No habría ido a ver sus partidos de béisbol, o sus actuaciones en las obras escolares? ¿CÓMO LO PERMITÍA LA NATURALEZA?
Santo dios, lo que en principio me había parecido una pequeñez, una minucia, había ido creciendo en tamaño dramáticamente y ahora amenazaba con explotarme en la cara.
El tiempo pasaba, y yo ya iba por la tercera tendinitis en la muñeca izquierda. El colapso se cernía sobre mí, cuando repentinamente hallé la respuesta.
¿Que cómo lo permitía la Naturaleza? Sencillamente, no lo hacía. En la mayoría de los casos las actrices eran hijas de un matrimonio divorciado, habiendo vivido con su madre. En otros, sus padres habían abusado de ellas a temprana edad, lo que les había provocado una conducta promiscua e hipersexual. Y en otros casos, los menos, los padres tenían conocimiento del tema. Pero. Pero, y es lo que nos ocupa, se trataba de individuos consumidos, que sonreían compungidos y macilentos al decir que apoyaban a su hija en lo que la hiciera feliz. En este caso, jadear con todos los orificios corporales repletos de carne. O recibir el jugo de las pelotas de 12 mostrencos en su faz. Y digo ahora, que la visión de estos seres, vestigios del hombre que una vez fueron, con la psique destrozada ante la imposibilidad de aceptar lo que hacen sus retoños, era penosa. Más aún, patética. Son como el Santo Job moderno, como un Gollum incapaz de ver lo corrupto de su tesoro y de sí mismos. Una pena.
¿Creen que es duro ser un hijo de puta?
Prueben a ser su padre.



4 comentarios:

  1. No sé ni que decir, y eso que he tenido que leerlo sin BSO...

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  2. Moraleja, hay que buscarse jovencitas de padres divorciados y criadas con su madre, serán tremendamente golfas :-D yummi!!

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  3. sigo esperando el post de la generacion de los refirots!1 i´m waiting!!!

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  4. Es interesante extrapolar el sentido de esta sátira específica a nuestra sociedad en general.

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