lunes, 21 de diciembre de 2009

"Il Cavaliere" se topa con su molino




Le hicieron


Resúmen gráfico de Avatar

 La Película:







Personajes y Cast:






La "Princesa"














El Coronel










El orgulloso guerrero tocapelotas.















El productor ejecutivo de la película













El director y un fan durante la Premiére en L.A.








domingo, 20 de diciembre de 2009

Las decepciones en 3D NO son menos

 .   .   . 
Ayer acudí al estreno del evento fílmico del año: Avatar, la última macrosuperproducción hollywoodiense y a la postre regreso a la palestra del extraordinariamente sobrevalorado director James Cameron.
 Y tengo que decir que al término de las dos horas y 42 minutos que duró la película me sentí estafado y sobre todo muy cabreado. Estafado por haberme dejado quitar un fragmento de vida por un payaso pedante y estúpido que me ofreció a cambio una basura repleta de pretensiones y nada más. Y cabreado porque las cien personas que habían a mi alrededor se levantaron al final de la película y aplaudieron.
 Y es que Avatar aúna en sus 162 minutos de metraje los defectos más claros que la industria norteamericana tiene a bien defecar en los últimos tiempos. Películas como G.I. Joe, Transformers o la añeja Independence Day son producidas y publicadas porque en Hollywood nos toman por gilipollas.
 Como dato curioso, parece ser que James Cameron tardó 12 años en hacer esta película. Esto sólo es comprensible bien porque Jimmy sea un caradura o bien porque sea retrasado tipo borderline. Si no, no se explica que este bodrio haya tardado tanto en ser abortado a nuestras pantallas. Máxime cuando la historia es un plagio LITERAL de las remilgadas películas de animación Ferngully y Pocahontas. De hecho TODOS los personajes de Pocahontas aparecen representados en esta película. La indígena ecologista y princesa de la tribu. El apuesto soldado extranjero que acaba poniéndose de parte de los nativos y en contra de sus despiadas órdenes. El sabio y anciano Jefe. Y cómo no, el orgulloso joven guerrero prometido con la princesa que desconfía del extraño y le zancadillea en su iniciación tribal. Hasta tienen su propia abuela sauce, en la forma de árbol místico con (manda huevos) sospechosa forma de sauce llorón.
 Los humanos tampoco se salvan de estar estereotipados hasta lo infinito. En especial el Coronel comosellamase. Memorables son algunos de sus diálogos, con frases como "Eres un traidor muchacho. Pero maldita sea, tu información nos será muy útil. Si no fueras un hombre te daría un morreo" o " A la primera ronda invito yo" (tras reventar un árbol gigante con su escuadrón). O el malvado ejecutivo de La Compañía, personaje soberbio interesado tan sólo en el mineral que hay en las tierras de los indígenas y que deshecha sus tradiciones como arcaicismos propios de salvajes.
 El resto de personajes son tan útiles a la historia como un mono de tres cabezas y tan planos como el encefalograma de los idiotas que celebran esta película.
  El mensaje ecologista no puede ser más trillado, demagogo y pueril. Cameron se saca de la manga una especie de teoría de Gaia funcional y rodea al concepto de Naturaleza de misticismo y energías espirituales,   pedazo chorradas New Age como un piano de grandes. El final, acorde con todo ello, muestra a los aborígenes y animales varios del planeta venciendo a los malvados soldados humanos en la mejor tradición Ewoks Vs. Imperio que tanto descrédito le valió a George Lucas. Y sin embargo aquí, lo aplauden.
 Del resto, ni siquiera me acuerdo. Aunque sí de la sensación de estar viendo cosas que he visto una y mil veces antes. Los diálogos manidos, las situaciones de siempre, una y otra y otra vez, tópico tras tópico.
 A favor, la espectacularidad de los paisajes y la fauna, aunque tampoco tanto, ni tan original. La mitad de los paisajes se han visto una y mil veces en viedeojuegos como el Icewind Dale, o los Final Fantasy. Y el resto acababa haciéndose confuso por el dichoso 3D que realmente le resta color a la imagen sin aportar gran cosa, ni siquiera en las escenas de acción.
  Y todo esto, dejando de lado algunas consideraciones xenológicas. Fíjate lo curioso de la evolución que a millones de kilómetros de nuestro planeta se consigue gestar una raza sentiente de supormodelos azules de tres metros con tentáculos simbióticos en sus cabelleras, lenguaje corporal calcado al nuestro y que, curiosamente follan igual que los humanos cursis. Esto es, abrazaditos, sentados y despacio.
 Lo único inteligente de la película es el momento de su lanzamiento, en fecha próxima a la cumbre de Copenhage por el cambio climático. De esta forma, se consigue que el público aplauda como focas al término de semejante despropósito, porque les ha unificado su yo salvaje y masturbado los chakras con la dulzura de un padre amoroso.
 Repito, Hollywood nos toma por gilipollas y con toda la razón del mundo. Porque lo somos. Dejamos que nos meen en la cara y sonreímos pidiendo más. Y luego aplaudimos. El público es cada vez más estúpido o menos exigente, y los directores como Michael Bay o James Cameron son cada vez más sinvergüenzas a la hora de cocinar su cacota y servirla humeante ante nuestros anhelantes ojos.
 Pues nada.
 Capullos del mundo Bón Appettit.

martes, 15 de diciembre de 2009

Un chiste...


 Hace unos días, la madrugada nos sorprendía a un amigo y a mí volviendo a nuestros respectivos hogares. Y hete aquí que por azares de la vida se me ocurrió un chiste muy malo, que nos hizo pasar un rato muy bueno. Unos quince minutos de risa floja más o menos.


- Buenas, esteee ¿Tienen sentimientos acá?
- Sí, caballero, nos quedan Ira, Envidia y Lujuria           
- Estupendo, me quedo con la Ira
- ¿Se la envuelvo? 
- No, me la llevo puesta hijo de la gran puta.

Hala, a pasarlo bonito.

viernes, 11 de diciembre de 2009

La generación del refrito.

    Desde la primera vez que se emitieran dibujos animados en estas castellanas tierras, las generaciones de personas han ido desarrollado una tendencia a autodefinirse (en parte al menos) en función de las series que mamaron de pequeños. Tendencia que culmina en los ochenta con la afamada Bola de Cristal y una generación entera marcada por la cultura, la contracultura y los tupés desenfrenados de Lokillo. Desde el Andén Hueco hemos recopilado grandes cantidades de información hasta conseguir catalogar 4 grandes épocas televisivos que, al igual que la historia humana, se han sucedido desde la primera vez que los dibujos de la Warner y Hannah Barbera entraran en nuestras vidas. En un colorido torrente que fertilizaría las estériles mañanas de Sábados y Domingos. A grosso modo serían:
 - TexAveryzoico: La primera gran Era de la televisión animada. El estado virgen de las franjas horarias del desayuno y la merienda, unido a lo cálido del clima auspiciado por los lujuriosos bigotes de José María Íñigo  permitió el surgimiento de gigantes como Bugs Bunny, el Correcaminos o Don Gato. A finales de esta gran época se producirá el asentamiento de las grandes dinastías familiares, encabezadas por los Picapiedra.
  - La Revolución Oriental: Era convulsa marcada por las grandes invasiones niponas. Durante años las familias Hannah - Barberianas se verán asediadas por los corderitos de Heidi, el Mono Amedio y los pechos autopropulsados de Afrodita. La conclusión llegará con la aparición de espantosos híbridos europeo - japoneses como Vicky el vikingo o la Abeja Maya.
 - La Era del Enchufe: La más laureada de todas. A principios de los 80 surge en España un programa infantil petado con los personajes más icónicos de la Movida, que supondrá el mayor hito en la TV para niños de la historia de este país. Además tenían a los fraggels.
 - Megatríxico: La última Gran Era cuyas generaciones ya están creciditas. Fue una época totalmente insulsa y cutre, cuyos máximos exponentes eran los power rangers y los pokémon. Poco más que decir. Salvo que la mayor parte salieron idiotas.
  ¿PERO Y NOSOTROS?
 ¿Donde quedan los que nacimos a mediados de los ochenta y que vimos la televisión a principios de los 90?
  Desde el Andén Hueco queremos reivindicar a toda ese generación que verano tras verano veíamos los mismos capítulos de Oliver y Benji. A los que nos sabíamos de memoria los diálogos de Bola de Dragón de tanto verlos. A los que oímos una y otra vez las canciones de Willy Fogg, de Dartacán o de Chicho Terremoto hasta ser lo bastante mayores como para hacer versiones obscenas de ellas. Los chicos y chicas que alucinamos cuando vimos al cuervo falso de Alfred J. Quack volverse nazi. Sí, muchachada, a todos esos que merendamos con club Disney, lloramos la muerte de David el gnomo y supimos de la homosexualidad gracias a los Caballeros del Zodíaco.
 A todos nosotros que crecimos alimentados de reposiciones y no salimos gilipollas a pesar de no tener los pechos de Alaska para nutrirnos con láctea sabiduría.
 A nosotros, LA GENERACIÓN DEL REFRITO.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Empezar por el final


Con motivo del concurso de relatos cortos del distrito de Latina de Madrid, estoy intentando escribir una historia con opciones a quedar finalista. No ya a ganar, que eso sería harto complicado et cansino, máxime cuando no estoy muy seguro de poder hacerlo. El caso es que buscando alguna idea entre apuntes viejos, encontré este final que escribí hace unos años. Y he pensado que si gusta, podría tomarlo desde aquí y darle una historia completa. En  cualquier caso, agradezco cualquier comentario al respecto. Y como siempre, le pongo banda sonora por aquello del ambiente.

O.S.T. Pink Floyd - Shine on you crazy diamond


 (…)Se sentó en una pila de bloques de cemento y miró hacia arriba ignorando el dolor. Las grúas creaban un entramado de gruesas líneas que apenas le dejaba ver el cielo. “Igual que putos barrotes.” Se habría reído si no hubiese tenido el pulmón perforado. En su lugar, un espasmo le sacudió todo el cuerpo haciéndole tirar su cigarrillo al suelo. Rebuscó entre sus bolsillos. No quedaban y no le sorprendió. Un frío que nada tenía que ver con el viento cortante del lugar redujo sus movimientos a un leve temblor que aceleró la caída de las gotas de sangre al suelo. Ya había un pequeño charco.
 N. se fue reclinando hasta quedar tumbado conforme el día empezaba a despuntar. Jamás había estado tan cansado y no podía recordar un solo momento en que no quisiera cerrar los ojos y dormir. El temblor fue parando pero no cerró los ojos. Estaba decidido a no hacerlo.

Al fin y al cabo, aquel amanecer iba a durar el resto de su vida.


 

sábado, 21 de noviembre de 2009

De lo que pudo ser y se quedó ahí....

 Hace un par de años, me puse de acuerdo con un amigo para escribir y editar un libro cómico de autoayuda para universitarios. La idea nació con un examen bajo el brazo, en el contexto de una intensa jornada de estudio. Esto es, se nos ocurrió a las 4 de la mañana en una biblioteca, borrachos de apuntes y ecuaciones para medir el comportamiento predador de una población. Durante un tiempo tonteamos con ella, hicimos planes de futuro, progamamos los capítulos e incluso creímos poder ofrecérsela a un editor profesional para ver la posibilidad de revisar y publicar el libro. Lamentablemente fuimos unos padres negligentes y dejamos morir a nuestro pequeño proyecto de pasotismo. Hace poco haciendo limpieza entre algunos documentos encontré la única cosa que se realizó del libro, un prólogo que escribí una tarde de verano, cuando aún soñaba con hacerme rico:
   Estimado lector, antes de embarcarte en esta fascinante aventura de autodescubrimiento y orientación, de la mano de tus humildes servidores que a modo de Virgilios te guiarán por este Infierno llamado Universidad, debemos hacer una serie de recomendaciones:
1.    Si eres de esos afortunados que sacan su carrera año por año, mejor regala este libro a alguien que pueda necesitarlo.
2.    Si estás estudiando una carrera de magisterio, de cualquier clase, vende este libro, porque nada de lo que hagamos mejorará tu futuro o educación. Así al menos te sacas un dinerillo (que te hará falta).
3.    Si estás cursando medicina ¡Estudia y déjate de libros de autoayuda, so c*rdo! ¡La salud de mis futuros hijos está en tus manos!
4.    Si estás estudiando sociología, dudamos que seas capaz de leer, no ya de entender palabras esdrújulas, por lo que mejor prende este libro en alguna “manifa” en contra de los transgénicos o de los pingüinos en el Amazonas, o bien átale una cuerda al extremo y conviértelo en una carioca, que queda de lo más original y alternativo.
5.    Si perteneces a cualquiera de las otras e innumerables posibilidades que oferta nuestro rico y variado sistema educativo, píllate un café, o mejor, un Red Bull y PRESTA ATENCIÓN, lo que leerás a continuación puede salvarte la vida.
Así pues, comencemos.


Por cierto, el libro se llamaba:  ¡NO HAY COJONES!  MANUAL DE SUPERVIVENCIA UNIVERSITARIA

viernes, 20 de noviembre de 2009

Por una canción: Everyday - Carly Comando



   O.S.T. Everyday - Carly Comando

  Eduard miró hacia arriba. Todo. Frente a sus ojos se aglomeraron más de mil siglos de luz y vacío. Miles de millones de motas de polvo tan brillantes, tan increíblemente hermosas y preciadas que no existirían lágrimas suficientes para llorar la pérdida de tan sólo una de ellas. El tiempo dejó de fluir y se abrió a sus pies como un gran abanico.  Cada parpadeo generó nuevos caminos entre los sucesos que alguna vez habían ocurrido, que ocurrían o que estaban por ocurrir. El eterno "Por qué" humano abandonó su cabeza ante la inmensa certidumbre de lo infinito. Eduard ya no era Eduard. Un escalofrío le acarició lo que había sido su espalda y sintió una imperiosa necesidad.
Movió la mano.
Y todo cuanto nunca pudo ser, fue. 



Nota: Con este post inauguro una sección de microrrelatos que me ha dado por escribir al oír una canción.



lunes, 16 de noviembre de 2009

Del nuevo refranero español:


"Todo pedo es bueno, menos el ajeno"


Del refranero castellano "Las beldades que se habrán de mostrar en luenga befa
a la nuestra lengua." De Gonzo de Medinaceli.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Papá, este año me pido un bukakke



  
  O.S.T. Benny Benassi - Who´s your daddy 

 Cuando mi narcotizado alter-ego me pidió que escribiese un artículo rompedor y llamativo, pensé en seguir su primera recomendación e investigar el rumor que afirma que la figura de Don PimPón ha sido clave en el desarrollo de la pederastia actual. Sin embargo al poco de empezar mis pesquisas, caí en la cuenta de lo sórdido, ofensivo y por encima de todo poco sorprendente que sería esta noticia. Destrozando por completo lo investigado (todo un folio a doble espacio), cambié mi enfoque hacia una de las figuras trágicas más desgraciadas y extrañamente menos valoradas de nuestra época:

Los Padres de las Porno-Stars.

Afortunadamente, y como la mayoría de los ciudan@s del primer mundo, llevaba un tiempo indagando este mundillo (principalmente las madrugadas de algunos viernes), así que la mitad de mi trabajo estaba hecho. Sin embargo, y como ante todo soy un profesional, me metí de lleno a empaparme de todo lo que el porno estuviese dispuesto a ofrecerme.
En primer lugar me planteé algunas preguntas "¿oye, cómo sería la vida de esa tía antes de tener eso ahí metido?", o, "Supongo que esa chica debió de... espera, ¿le entró todo eso?, jod... debió de tener una infacia o algo." Y efectivamente, olisqueando entre los detritus de este submundo, descubrí que la mayoría de las chicas que se dedicaban a esto del folgar ante las cámaras habían salido de un vientre materno. Y no, como se rumoreaba, por generación espontánea entre los restos de implantes mamarios de alguna clínica ilegal en Tijuana.
Notaba que tenía algo gordo entre las manos.
El siguiente paso en la cadena de deducciones me llevó a pensar que si tenían madre ¡habrían de tener padre! Bien, tal vez eso fuera evidente en apariencia, pero algo no cuadraba. ¿Cómo era posible que cualquier figura paterna pudiese tolerar semejante despropósito en la carne de su carne? ¿Acaso no le había regalado su primera bicicleta, su primer sujetador? ¿No habría ido a ver sus partidos de béisbol, o sus actuaciones en las obras escolares? ¿CÓMO LO PERMITÍA LA NATURALEZA?
Santo dios, lo que en principio me había parecido una pequeñez, una minucia, había ido creciendo en tamaño dramáticamente y ahora amenazaba con explotarme en la cara.
El tiempo pasaba, y yo ya iba por la tercera tendinitis en la muñeca izquierda. El colapso se cernía sobre mí, cuando repentinamente hallé la respuesta.
¿Que cómo lo permitía la Naturaleza? Sencillamente, no lo hacía. En la mayoría de los casos las actrices eran hijas de un matrimonio divorciado, habiendo vivido con su madre. En otros, sus padres habían abusado de ellas a temprana edad, lo que les había provocado una conducta promiscua e hipersexual. Y en otros casos, los menos, los padres tenían conocimiento del tema. Pero. Pero, y es lo que nos ocupa, se trataba de individuos consumidos, que sonreían compungidos y macilentos al decir que apoyaban a su hija en lo que la hiciera feliz. En este caso, jadear con todos los orificios corporales repletos de carne. O recibir el jugo de las pelotas de 12 mostrencos en su faz. Y digo ahora, que la visión de estos seres, vestigios del hombre que una vez fueron, con la psique destrozada ante la imposibilidad de aceptar lo que hacen sus retoños, era penosa. Más aún, patética. Son como el Santo Job moderno, como un Gollum incapaz de ver lo corrupto de su tesoro y de sí mismos. Una pena.
¿Creen que es duro ser un hijo de puta?
Prueben a ser su padre.



martes, 22 de septiembre de 2009

Sublime Grasa (Amazing grease)


Desde que Morgan Spurlock (creador del polémico documental Super Size Me) destapara ante los ojos del mundo lo que muchos ya sospechábamos, que U.S.A es un país gordaco, me dediqué a indagar por la web todo cuanto pude acerca de los auténticos hábitos alimenticios de la primera potencia mundial. Ya se sabe, hay gente que lee o monta en monociclo. Yo miro fotos de gordos. Ejem.
Durante un tiempo revisé las páginas oficiales de sitios como McDonald´s, Dunkin´ Donuts, Krispy Kream, Hershey´s, ... Encontrando en todas más o menos lo mismo y advirtiendo (con bastante deleite) que desde la emisión a nivel mundial de S.S.M todas incluían la información nutricional de sus productos, así como programas de educación dietética infantil. Al menos ahora se permiten un poquito de hipocresía que siempre queda mejor que la anterior actitud melasudatodista. En cualquier caso, nada nuevo. Por otra parte, no podía juzgar las tragaderas de América mirando sólo en los envoltorios grasientos de sus metafóricas papeleras. Así que seguí buscando. Con el tiempo, lo único concreto que acabé sacando en claro eran unas raciones anormalmente grandes y una predilección por la ternera, lo que era normal en un país con tamaña industria ganadera.
Pero una fría mañana de Marzo me di de bruces con el jodido gran filón. El lugar que encumbraría a las barras y estrellas al Olimpo de lo ternesco y lo graso.
La página web oficial de la Feria del Estado de Texas.
¿Conocen ese capítulo de los Simpson en que Moe monta un restaurante familiar y fríe una elegante bandeja repleta de viandas mientras recita "frito es Moechísimo más rico"? capítulo 4, 7ª temporada . Bien, pues no exageraba. La oferta culinaria de la feria se caracteriza por que todo, TODO, está frito. Y hablo de cosas como Coca -Cola frita, masa para galletas frita, melocotones con nata fritos, macarrones con queso reducidos a pasta y fritos, y un largo y calórico etcétera de rocambolescas creaciones que de seguro pueblan las pesadillas de Ferrán Adriá. Si Mary Shelley hubiese sido tejana, su Dr. Frankenstein habría enarbolado una freidora en una tormenta al grito de " Está frito, FRITOOOO!!!!"
De entre todas ellas hubo una que... bueno que se pasó. No diré más al respecto.
Aquí adjunto la descripción traducida literalmente de este... plato.

MANTEQUILLA FRITA: 100% pura mantequilla, batida hasta quedar ligera y cremosa y endulzada con una serie de saborizantes de nuestra elección. Esta tantálica mezcla se envuelve en una masa especial y se fríe rápidamente. Ganador del Big Tex Choice Award al postre más creativo ( anda que...)

Casi puedes notar como se van obstruyendo las venas al leerlo. En fin ya se sabe "Todo es más grande en Texas" e imagino que los culos no son una excepción. Bon Apetit.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Y aquí vamos de nuevo

Señoras, señores, caballeros y varios. Vuelvo otra vez a las arenas del ciberespacio después de un verano tan bueno como corto. Y aunque fue un tanto escaso en fiestas de pueblo calimocheando con la muchachada y en aquellos manjares que las santas manos de mi abuela preparan con amor, cariño y manteca, traspasé el umbral de mi casa más gordo y cirrósico de lo que lo dejé. Y más sabio también, que la experiencia curte la mente y el alma, amén del hígado.
He aquí algunas de las perlas de sabiduría que este verano me ha dejado, como hermoso chapapote arrivado a la playa de mi ser. He dicho.
1- Desconfía de los bares vascos de lesbianas. Son todo color y buen rollo hasta que constatan que eres un tío (un vistazo a la clientela habitual te servirá para saber el tiempo a tardar). En ese momento has de vigilar que no te escupan en el patxarán. O ya puestos, en la cara.
2- Desconfía de los periodistas argentinos desdentados que venden compresas con la cara de Carrero Blanco a las 2 de la madrugada.
3-Desconfía de los pueblos franceses con alarmas antiespañoles y granjeros furibundos que crían yaks fornicantes.
4- Desconfía de las cabras con tos de viejuna. Esperarán a que pases cerca de ellas en mitad de la noche, para saltar a tu espalda y toser como una octogenaria moribunda. Las muy ladinas.
5- Desconfía de las bar-woman bilbaínas de los Eroski. Para entender este consejo adjunto un trozo de la conversación que me llevó a escribirlo:
- Buenas. ¿Este bocadillo es de cangrejo?
- No (mirada hosca, mandíbula apretada) es karramarro. Tenemos, tortilla, jamón, karramarro y ajetes tiernos.
- Ah, gracias. ¿Y el karramarro qué es?
- Cangrejo.

6- Confía en las chicas de los puntos de información asturianos. Si dicen que con la niebla no se verá nada, es que no vas a ver NADA.
7- Desconfía de los rollos de papel higiénico en el monte. A pesar de su aparentemente interminable suministro de trozos, se acaban en el momento más inoportuno.
8- Confía en el alcohol para lavarte las manos si no has leído el punto 7.
9- Desconfía de la empresa de alquiler de coche autoamigo, porque te la clavan doblá. (Esta va en serio.)
10- Y por último, confía en tus compañeros de viaje. Son un hatajo de huevones, cabezotas, malolientes, indecisos y chulos bastardos que sólo te regalarán su olor de pies al llegar la noche. Pero, la verdad, es que no los hay mejores ni más suaves.

Y ya está, eso es todo. Feliz retorno al laboro a aquellos que me lean y un abrazo para el hombre sin hartura, que todavía se halla retozando entre montañas en el suelo patrio.

Y para la del Eroski: Olé tus barrabilak.

domingo, 12 de julio de 2009

La fábula del misántropo, el músico y el tío suave.


I : El encuentro.


Hace mucho, mucho tiempo, en un lugar como este si éste fuera distinto, se encontraron tres hombres en el cruce polvoriento de un polvoriento camino. A primera vista parecían tres hombres iguales. Tres hombres sucios, cansados y hambrientos. Sin duda, tres hombres sólos. Aunque a medida que se acercaban unos a otros se fueron dando cuenta de que no podían ser más diferentes. El primero, el que se acercaba por el Norte, era alto y desgarbado, con el pelo del color de la arena y los ojos del color del mar. Caminaba balanceando los brazos y las piernas como si estos fueran a su aire, mientras su cabizbaja cabeza parecía encargarse de asuntos que no estaban ni siquiera en el mismo universo que el resto de su cuerpo.
El segundo, que se acercaba por el Este, era bajo y robusto, con el pelo oscuro y enredado y los ojos verdes como la hiedra que crece entre las piedras de los viejos castillos. Caminaba a zancadas cortas, con el cuerpo un poco inclinado por el peso de un extraño instrumento repleto de cuerdas y teclas que cargaba a su espalda, y silbaba entre dientes sin llegar a cerrar del todo la boca.
El tercero no se acercaba por ningún lado, pues llevaba un rato parado en el centro del cruce. No era ni tan alto como el hombre alto, ni tan bajo como el hombre bajo y su pelo y sus ojos eran del mismo color que la tierra que le rodeaba por todas partes. Dado que estaba parado, no caminaba de ninguna forma en absoluto, pero daba la impresión de que, de hacerlo, lo haría definitivamente de forma suave. Sonreía.

viernes, 26 de junio de 2009

El soñador.



Está claro que a estas alturas no puedo negar que estoy borracho. Ebrio de melancolía, perdido entre los jirones de los recuerdos de sitios en los que nunca he estado. Sitios que seguramente ni siquiera existan. Lugares tan hermosos que su mera belleza debería solidificarlos ante mis ojos si tan sólo la física cuántica fuese un poco más romántica. Y todo un desfile de criaturas a cada cual más extraña y fascinante. Seres tan grandes que podrían usar un islote de camastro, y tan ancianos que hubiesen caminado de niños de un lado a otro del mundo sin tener que tocar el mar. O pequeños organismos con una vida tan fugaz que apenas se pueda decir que hayan existido, dejando atrás, sin embargo, monumentos inmunes al mordisco de miles de siglos. He visto gigantescas cordilleras, blancas y escarpadas surgiendo de entre las nubes de tormenta, y ciudades entera hechas de cristal y diamante erigiéndose desde las profundidades del océano hasta la puesta de sol. He visto mil universos, mil, al otro lado de un pensamiento. Y luego los he borrado para crear otros nuevos. Porque eso es lo que hago. Soñar. Más que un hijo, un novio, un escritor o un ser humano, soy un soñador, y por los sueños me defino. Y como buen soñador, tengo insomnio. Los soñadores de verdad tenemos la cabeza demasiado ocupada para abandonar algo tan importante al subconsciente. Las pesadillas más terroríficas que jamás haya tenido no eran las que me despertaban sudando de la cama. Eran las que se me ocurrían segundos después de abrir los ojos. Y mis mejores sueños adornan los márgenes de unos cuantos apuntes de clase, condenados a amarillearse y morir arrugados entre letras apretujadas y azules.
Me he pasado la vida vagando entre sueños.
Truman Capote decía que una persona que no sueña se envenena por dentro, y acaso tuviera razón. Pero los sueños son como el aire: alimentan tu vida hasta que acaban consumiéndola como con los rescoldos de una hoguera. Así que ya puestos, veneno por veneno, yo estoy aquí borracho de melancolía. Pero, sobre todo, borracho de cerveza.

miércoles, 29 de abril de 2009

Felpudo de entrada


BIENVENIDOS

Antes de comenzar a escribir para el mundo mi personal y muy rara visión de la vida, me veo obligado a hacer una "petit" introducción, por aquello de respetar un poco los cánones literarios. Así que...
El comienzo de este blog como proyecto personal, fue, cuando menos, accidentado
. Y digo cuando menos, porque para ser algo más exactos ha sido un maremágnum de ideas vomitadas de madrugada como la última cerveza (esa que JAMÁS debiste haberte tomado), imágenes, fantasías, delirios de grandeza y sueños de poder en los que me adueñaba de la opinión pública y sometía a la humanidad poniéndolos a todos en contra de la Coca - Cola y las compañías de vuelos Low-Cost.
Ya cerca del colapso mental, exigía que nos hablasen con plural mayestático antes de haber escogido la plantilla del blog, ¿nos?, nos, porque para entonces ya éramos unos 5 o 6 dentro de mi cabeza. Entre ellos una nadadora lesbiana de la antigua Unión Soviética y un cantante country afincado en Barcelona.
Por otra parte a esas alturas mi consumo de estupefacientes superaba con mucho al del ciudadano ibicenco medio. Y tras un accidente en el que estuvieron implicados varios animales, una catapulta y un petrolero, decidí dejar las más duras (entre ellas cloro, y acetona cortada con cristal) y escribir lo que me saliera de los retoños. Y al carajo la opinión pública.
En cuanto al nombre del blog, ah, para eso no tengo razón alguna. Pero con un poco de suerte y algo de apoyo lector, la razón de semejante despropósito acabará por rebelarse antes o después. Y si no, a quién le importa, al fin y al cabo se le ocurrió a la nadadora.
Pues eso.
Bienvenido a este pequeño rincón del mundo: La última parada del único tren con destino a ninguna parte.